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Poeta Salvaje

nombrando la belleza alli donde esté
June 26

Raymond Carver (O el Realismo sucio)

ALGO ESTA PASANDO

Algo me está pasando
si le creo a mis
sentidos no es solamente
querida otra distracción
sigo atado a mi vieja piel
las ideas puras y los anhelos desmedidos
a toda costa
una limpia y saludable polla
pero mis pies han comenzado
a decirme cosas
de sí mismos
sobre su nueva relación con
mis manos ojos corazón y pelo

Algo me está pasando
te preguntaría si pudiera
has sentido alguna vez algo parecido
pero tú ya estás lejos
está noche que no creo
que escucharías además
mi voz se ha visto afectada también

Algo me está pasando
no te sorprendas si
caminando algún día de pronto en este brillante
sol mediterráneo tú me miras
de largo y descubres
una mujer en mi sitio
o peor
un extraño de cabello blanco
escribiendo un poema
alguien que no puede ya formar palabras
que está simplemente moviendo sus labios
tratando
de decirte algo

 

EL CONTACTO

Marquen al hombre con el que estoy.
El pronto va a perder
Su mano izquierda, la nariz, las
bolas y su hermoso bigote.

La tragedia está por todos lados
Oh Jerusalem.

El levanta su taza de té.
Esperen.
Entramos al café.
El levanta su taza de té.
Nos sentamos juntos.
El levanta su taza de té.
Ahora.

Asiento.

¡Caras!

Sus ojos, cruzados,
Caen lentamente de su cabeza.

 

SEMILLAS

 

PARA CHRISTI

Intercambio nerviosas miradas
con el hombre que le vende
semillas de sandía a mi hija.

La sombra de un pájaro pasa
sobre nuestras manos.

El vendedor levanta el látigo &
se apura tras de su viejo caballo
rumbo a Beersheba.

Me ofreciste las semillas que escogí.
Ya has olvidado al hombre
el caballo
las sandías mismas &
algo invisible fue la sombra
entre el vendedor & mí mismo.

Acepto tu don aquí
sobre el camino seco.
Alargo la mano para recibir
tu bendición.

 

EL HOMBRE DE AFUERA

Hubo siempre el adentro y
el afuera. Adentro, mi mujer,
mi hijo e hijas, ríos
de conversación, libros, suavidad
y cariño.

Pero entonces una noche afuera
de la ventana del cuarto alguien--
algo, respiraba, se arrastraba.
Desperté a mi mujer y aterrorizado
temble en sus brazos hasta la mañana.

¡Ese espacio fuera de la ventana
de mi cuarto! Las pocas flores que crecen
ahí pisoteadas, las colillas
de Camel aplastadas.
No estoy imaginando cosas.

La noche siguiente y la siguiente
ocurrió, y desperté a mi mujer
y otra vez ella me consoló y
otra vez frotó mi pierna entumida
por el miedo y me tomó en sus brazos.

Pero entonces yo comencé a demandar más
y más de mi mujer. Con pena ella
revisaba el piso del cuarto de arriba a abajo,
yo la dirigía como a una carretilla cargada,
el conductor y su carrito.

Finalmente, esta noche, toco a mi mujer despacio
y ella se incorpora ansiosa
y preparada. Las luces prendidas, desnudos, nos sentamos
frente a la cómoda y miramos frenéticos
el cristal. Tras de nosotros dos labios,
el reflejo de un cigarrillo encendido.

 

MIEDO

Miedo de ver una patrulla policial detenerse frente a la casa. 
Miedo de quedarme dormido durante la noche. 
Miedo de no poder dormir. 
Miedo de que el pasado regrese. 
Miedo de que el presente tome vuelo. 
Miedo del teléfono que suena en el silencio de la noche muerta. 
Miedo a las tormentas eléctricas. 
Miedo de la mujer de servicio que tiene una cicatriz en la mejilla. 
Miedo a los perros aunque me digan que no muerden. 
¡Miedo a la ansiedad! 
Miedo a tener que identificar el cuerpo de un amigo muerto. 
Miedo de quedarme sin dinero. 
Miedo de tener mucho, aunque sea difícil de creer. 
Miedo a los perfiles psicológicos. 
Miedo a llegar tarde y de llegar antes que cualquiera. 
Miedo a ver la escritura de mis hijos en la cubierta de un sobre. 
Miedo a verlos morir antes que yo, y me sienta culpable. 
Miedo a tener que vivir con mi madre durante su vejez, y la mía. 
Miedo a la confusión. 
Miedo a que este día termine con una nota triste. 
Miedo a despertarme y ver que te has ido. 
Miedo a no amar y miedo a no amar demasiado. 
Miedo a que lo que ame sea letal para aquellos que amo. 
Miedo a la muerte. 
Miedo a vivir demasiado tiempo. 
Miedo a la muerte. 
Ya dije eso.

 

 

 

El coche

El coche con el limpiaparabrisas partido.

El coche que perdió una biela.

El coche sin frenos.

El coche con una junta defectuosa.

El coche con un agujero en el radiador.

El coche por el que recogí melocotones

El coche con cilindros que chirrían

El coche sin rueda de repuesto

El coche que cambié por una bicicleta.

El coche con problemas en la dirección.

El coche sin asiento de atrás.

El coche con el asiento delantero lleno de desgarrones.

El coche que perdía aceite

El coche con el manguito carcomido.

El coche que escapó del restaurante sin pagar.

El coche con las llantas lisas.

El coche que no tenía calefacción ni refrigeración.

El coche con la tracción desalineada.

El coche en el que vomitaron mis niños.

El coche en el que yo vomité.

El coche con la bomba de agua rota.

El coche que tenía la correa de distribución como un colador.

El coche con la junta principal reventada.

El coche que abandoné en el arcén.

El coche que escupía monóxido de carbono.

El coche con el carburador lleno de grasa.

El coche que atropelló al perro y no se detuvo.

El coche con un agujero en el silenciador.

El coche sin silenciador.

El coche que averió mi hija.

El coche con el motor varias veces trucado.

El coche con los cabes de la batería corroídos.

El coche que compré con un cheque sin firma.

Coche de mis noches de insomnio.

El coche con el termostato atascado

El coche al que se le incendió el motor.

El coche sin luces delanteras.

El coche que tenía roto un cinturón de seguridad.

El coche con bayetas que nunca se utilizan.

El coche que abandoné.

El coche con problemas de transmisión.

El coche del que me lavé las manos.

El coche que golpeé con un martillo.

El coche al que nunca le apareció la documentación.

El coche que pasó de mano en mano.

 

+

+

Dormir

Durmió sobre sus manos.

Sobre una piedra.

Sobre sus pies.

Sobre pies ajenos.

Durmió en autobuses, trenes, aviones.

Durmió de guardia.

Durmió en el arcén.

Durmió sobre un saco de manzanas.

Durmió en un servicio público.

En un henal.

En el Super Dome.

Durmió en un Jaguar y en la parte trasera de una furgoneta.

Durmió en teatros.

En la cárcel.

En barcos.

Durmió en chozas y una vez en un castillo.

Durmió bajo la lluvia.

Con amapolas por el sol durmió.

En la parte de atrás de un caballo.

Durmió en sillas, iglesias, en hoteles de lujo.

Durmió bajo techos extraños toda su vida.

Ahora duerme bajo tierra.

Duerme y duerme.

Como un antiguo rey.

 

SANGRE

 

Éramos cinco a la mesa de juego

sin contar al croupier

y su ayudante. El hombre

de junto a mí tenía los dados

en la mano.

Se sopló los dedos, dijo:

¡Vamos, pequeños! Y se inclinó

sobre la mesa para tirar.

En ese momento, una sangre roja brotó

de su nariz, salpicando

el verde paño de fieltro. Soltó

los dados. Se echó hacia atrás pasmado.

Y luego aterrorizado cuando la sangre

corrió por su camisa abajo. ¡Dios mío!

¿qué me está pasando?

gritó. Se agarró a mi brazo.

Oí funcionar los motores de la Muerte.

Pero en aquella época yo era joven,

y estaba borracho, y quería jugar.

No tenía por qué escuchar.

Así que me largué. No me volví ni siquiera,

ni encontré esto dentro de mi cabeza, hasta hoy.

 

 

 

 

 

LA CAÑA DE PESCAR DEL AHOGADO

 

Al principio no la quería usar.

Luego pensé, no, me revelará

secretos y me dará suerte

que es lo que entonces necesitaba.

Además, me la dejó a mí

para que la usase cuando fue a bañarse aquella vez.

Inmediatamente después, conocí a dos mujeres.

Una adoraba la ópera y la otra

era una borracha que había pasado un tiempo

en la cárcel. Ligué con una

y empecé a beber y a reñir sin parar.

¡El modo en que esta mujer podía cantar y seguir bebiendo!

Fuimos directamente al fondo.

 

 

BAJO UNA LUZ MARINA CERCA DE SEQUIM, WASHINGTON

 

Empiezan los verdes campos. Y las altas, blancas

granjas después de los charcos de la marea,

y aquellos pequeños cangrejos

listos para echar a correr, o darse la vuelta, si

levantábamos la roca debajo de la que vivían. La languidez

de aquella carretera del campo. Hablando de París,

nuestro París. Y luego encuentras ese sitio en el libro

y me lees la vida de Anna Akhmatova allí con Modigliani.

Sentados en un banco de los jardines de Luxemburgo

bajo su enorme sombrilla negra

recitándose a Verlaine el uno al otro. Los dos

“todavía no alcanzados por el futuro”. Cuando

allá en el prado vimos

a un joven desnudo de medio cuerpo para arriba

y con los pantalones remangados,

como un antiguo remero. Nos miró sin curiosidad.

Se quedó allí observándonos indiferente.

Luego nos dio la espalda y siguió con su trabajo.

Mientras pasábamos como una hermosa guadaña negra

por aquel paisaje perfecto.

 

 

EN BUSCA DE TRABAJO

 

Siempre he querido trucha de montaña

de desayuno.

 

De repente, encuentro un sendero nuevo

a la cascada.

 

Empiezo a tener prisa.

Despierta,

 

dice mi mujer,

estás soñando.

 

Pero cuando intento levantarme,

la casa se ladea.

 

¿Quién está soñando?

Es mediodía, dice ella.

 

Mis zapatos nuevos esperan junto a la puerta,

relucientes.

 

 

AMENAZA

 

Hoy una mujer me señaló y dijo algo en hebreo.

Luego se echó el pelo atrás, tragó saliva

y desapareció. Cuando volví a casa,

tembloroso, tres carros estaban junto a la puerta con

uñas asomando entre las sacas de trigo.

 

 

DOS MUNDOS

 

En el aire denso

con olor a azafrán,

 

sensual olor a azafrán,

miro cómo desaparece el cielo limón,

 

un mar que cambia de azul

a negro aceituna.

 

Miro el relámpago que salta desde Asia como

dormido,

 

mi amor se agita y respira y

se vuelve a dormir,

 

parte de este mundo y sin embargo

parte de aquél.

 

 

 

ONDAS DE RADIO

 

La lluvia ha cesado, y la luna ha salido.

No entiendo nada de las ondas de radio.

Pero creo que se transmiten mejor justo

después de llover, cuando el aire está húmedo.

En cualquier caso, ahora puedo coger Ottava, si quiero,

o Toronto. Últimamente, de noche, me sorprendo

ligeramente interesado por la política canadiense

y sus asuntos internos. Es verdad. Pero normalmente

lo que buscaba era sus emisoras con música. Me siento

aquí en la butaca y escucho, sin tener nada que hacer,

o pensar. No tengo televisor, y dejé de leer

los periódicos. De noche pongo la radio.

Cuando escapé aquí trataba de alejarme

de todo. Especialmente de la literatura.

De lo que ella entraña, y de lo que trae a rastras.

Hay en el alma un deseo de no pensar.

De estar quieto. Emparejado con éste,

un deseo de ser estricto, sí, y riguroso.

Pero el alma también es una afable hija de puta

no siempre de fiar. Y olvidé eso.

Escuché cuando dijo: Mejor cantar a lo que se ha ido

y nunca volverá que a lo que aún sigue

con nosotros y estará con nosotros mañana. O no.

Y si no, también está bien.

Tampoco importa demasiado, dijo, si un hombre nunca canta.

Esa es la voz que escuché.

¿Puede imaginarse que alguien piense cosas así?

¡Qué absurdo!

Pero tengo estas estúpidas ideas de noche

cuando me siento en la butaca y oigo la radio.

Entonces, Machado, ¡su poesía!

Era como un hombrecillo mayor que se vuelve

a enamorar. Una cosa digna de observar,

y embarazoso, además.

Y llevo tu libro a la cama conmigo

y me duermo con él a mano. Un tren pasó

en mis sueños una noche y me despertó.

Y lo primero que pensé, el corazón acelerado

allí en el dormitorio a oscuras, fue esto:

Todo es perfecto, Machado está aqui.

Entonces me volví a dormir.

Hoy llevé tu libro conmigo cuando salí

a dar mi paseo. “¡Presta atención!” -decías,

cuando alguien preguntó qué hacer con su vida.

Conque miré alrededor y tomé nota de todo.

Luego me senté al sol, en mi sitio

de junto al río desde donde puedo ver las montafias.

Y cerré los ojos y escuché el sonido

del agua. Luego los abrí y me puse a leer

«Abel Martín».

Esta mañana pensé mucho en ti, Machado.

Y espero, incluso cara a lo que sé de la muerte,

que recibirás el mensaje que pretendo enviarte.

Pero está bien aunque tú no lo recibas. Que duermas bien.

Descansa. Antes o después espero que nos veamos.

Y entonces yo podré decirte estas cosas directamente.

ÚLTIMO FRAGMENTO

 

¿Y conseguiste lo que

querías de esta vida?

Lo conseguí.

¿Y qué querías?

Considerarme amado, sentirme

amado en la tierra.

 

March 28

Poesía Beat (William Carlos Williams)

DANSE RUSSE
 
Si cuando mi mujer está durmiendo
y el bebé y Kathleen
duermen también
y el sol es un blanco disco de fuego
entre brumas sedosas
arriba de árboles resplandecientes;
si yo en mi cuarto del norte
bailo desnudo, grotescamente
ante mi espejo
haciendo flamear mi camisa alrededor de mi cabeza
mientras me canto en voz baja:
"Estoy solo, solo.
Nací para ser solitario,
¡Estoy mejor así!".
Y admiro mis brazos, mi cara,
mis hombros, flancos, nalgas
contra las cortinas amarillas que han sido bajadas.
 
¿Quien se atreverá a decir que no soy
El genio feliz de mi casa?  

March 27

Uno del Salvaje

Un Valiant

 

 

Un Valiant del 58

con una franja blanca dibujada

por brillantes platinas

con sus cauchos de banda

y sus tapas pulidas

con su trompa de tiburón

surcando a 60 kilómetros por hora

y un hombre con el pelo blanco

en forma de cepillo

que probablemente sea tu abuelo

volteándose a verte

y sonriendo desde su rostro severísimo

diciendo que falta poco

mientras tu mareado

sueñas con el mar.

 

 

 

Carlos Juric

March 25

Poesía Beat (Lawrence Ferlinghetti )

Cristo se bajó
 
Cristo se bajo
de Su Árbol desnudo
este año
y huyó a donde
no hubieran árboles de navidad arrancados

Cristo se bajó
De su árbol desnudo
Y huyó a donde
No hubiera árboles de navidad dorados
ni árboles de Navidad plateados
ni árboles de Navidad de papel de estaño
ni árboles de Navidad de plástico rosado
ni árboles de Navidad de oro
ni árboles de Navidad negros
ni árboles de Navidad celestes
adornados con velitas eléctricas de lata
y tíos pesados y creídos

Cristo se bajó
de su Árbol desnudo
este año
y huyó a donde
ningún intrépido vendedor ambulante de Biblias
recorriera el países
en un cadillac de dos tonos
y donde ningún nacimiento de Sears Roebuck
completo con niño de plástico y pesebre
llegara por correo certificado
el niño con entrega inmediata
y donde los Magos de televisión
no cantaran alabanzas al Whisky Lord Calvert


Cristo se bajó
de su árbol desnudo
este año
y huyó a donde
ningún gordo desconocido y bonachón
vestido de franela roja
con barba de mentira
caminara haciéndose pasar
por una especie de santo del Polo Norte
a través del desierto de Belen Pennsylvania
en un trineo Volkswagen
arrastrando por renos retozones de Adirondack
con nombres alemanes
y cargado de sacos de Humildes Regalos
de Sacks de la Quinta Avenida
para el Niño Dios que cada uno se imagina

Cristo se bajó
de su árbol desnudo
este año
y huyó a donde
los cantadores de villancicos de Bing Crosby
no lloriquearan que la Nochebuena es fría
y los ángeles del radio City
no patinaran sin alas
en un país de las maravillas todo nevado
entrando a un cielo de alegres cascabeles
diariamente a los 8:30
con matinés de la Misa del Gallo

Cristo se bajó
de su árbol desnudo
este año
y se fue a refugiar silenciosamente en
el vientre de una anónima María otra vez
donde en la noche oscura
del alma anónima de cada uno
el espera otra vez
una inimaginable
e imposible
inmaculada Reconcepción
la más loca
de las Segundas Venidas


Poesía Beat (Philip Lamantia)

La Condición Diabólica
 
Como las mujeres que viven al alcance de cada cuerpo
descienden de las regiones polares
hacia el círculo de los demonios

Yo me preparo para ofrecerme a las suaves y rojas serpientes entrelazadas en las cabezas de los brujos

Entre los negros brazos llegan sobre la ciénega abalanzándose para abrazarme
y el sol distante en el que habitan los hombres que tienen a su alcance
prístino los Depravados Ojos
entre las tumbas y los hechos de los deshuesados mangos
que trabajaron en el secreto de las torres abandonadas
a pesar de mi cuerpo fugitivo ausente
a pesar de los lagartos arrastrados dentro de los altares en que las potencias tienen preparada la vida
a pesar del antiguo templo Dórico transportado por los amantes del arte
a pesar del nido de mendigos dementes
el canto se oye
y las palabras del canto están escritas en los oceánicos jardines
Los límpidos muros han cantado adiós
Nosotros hemos entrado en la ciudad donde el maestro muerto habla de catacumbas y la cornuda bruja del África
El sortilegio prosigue en las calles y en el cielo
Hemos ascendido hasta el ilimitado cosmos de la arquitectura
Nos hemos arrastrado de espaldas hasta los enormes corazones
aquel salto sobre la nieve hacia la subida a nuestros cuerpos
Llega mi ritual cera y círculos
mi rosa escupida de sangre

Cuando el día es iluminado por nuestros mágicos candiles
y las horas aúllan sus sádicas canciones y succionan con ahínco
en la noche cuando los gatos invaden nuestros cráneos
entonces sabremos que los destructores han surgido
en el mundo para observar nacer el cataclismo
como la ola de fuego final se derrama de sus corazones
De Selected Poems

Poesía Beat (Gregory Corso)

Yo obsequié

Obsequié el firmamento
junto a las estrellas los planetas las lunas
y también las nubes y los vientos del clima
las formaciones de aviones, la migración de las aves...
“¡De ningún modo!”, aullaron los árboles,
“¡Los pájaros cuando no vuelan son nuestros, no los puedes obsequiar!”
Así que obsequié los árboles
y el terreno que ellos habitan
y todas aquellas cosas que crecen y se arrastran sobre él
“¡Un momento!”, marearon los mares,
“¡Las costas, las playas son nuestras, los árboles para los barcos
            para los astilleros, nuestros!, ¡no los puedes obsequiar!”
Por lo tanto obsequié los mares todas las cosas que los nadan los navegan...
“De ningún modo”, tronaron los dioses,
“¡Todo lo que has obsequiado nos pertenece! ¡Nosotros lo creamos!
¡Incluso creamos a aquéllos como tu!”
Entonces fue cuando obsequié a los dioses.

 

Poetas Venezolanos (Eugenio Montejo)

EL ESCLAVO

Ser el esclavo que perdió su cuerpo
para que lo habiten las palabras.
Llevar por huesos flautas inocentes
que alguien toca de lejos
o tal vez nadie. (Sólo es real el soplo
y la ansiedad por descifrarlo.)

Ser el esclavo cuando todos duermen
y lo hostiga el claror incisivo
de su hermana, la lámpara.
Siempre en terror de estar en vela
frente a los astros
sin que pueda mentir cuando despierten,
aunque diluvie el mundo
y la noche ensombrezca la página.

Ser el esclavo, el paria, el alquimista
de malditos metales
y trasmutar su tedio en ágatas.
en oro el barro humano.
para que no lo arrojen a los perros
al entregar el parte.

 ESCRITURA

Alguna vez escribiré con piedras,
midiendo cada una de mis frases
por su peso, volumen, movimiento.
Estoy cansado de palabras.

No más lápiz: andamios, teodolitos,
la desnudez solar del sentimiento
tatuando en lo profundo de las rocas
su música secreta.

Dibujaré con líneas de guijarros
mi nombre, la historia de mi casa
y la memoria de aquel río
que va pasando siempre y se demora
entre mis venas como sabio arquitecto.

Con piedra viva escribiré mi canto
en arcos, puentes, dólmenes, columnas,
frente a la soledad del horizonte,
como un mapa que se abra ante los ojos
de los viajeros que no regresan nunca.

 LA POESÍA

La poesía cruza la tierra sola,
apoya su voz en el dolor del mundo
y nada pide
ni siquiera palabras.

Llega de lejos y sin hora, nunca avisa;
tiene la llave de la puerta.
Al entrar siempre se detiene a mirarnos.
Después abre su mano y nos entrega
una flor o un guijarro, algo secreto,
pero tan intenso que el corazón palpita
demasiado veloz. Y despertamos.

 
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