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    June 26

    Raymond Carver (O el Realismo sucio)

    ALGO ESTA PASANDO

    Algo me está pasando
    si le creo a mis
    sentidos no es solamente
    querida otra distracción
    sigo atado a mi vieja piel
    las ideas puras y los anhelos desmedidos
    a toda costa
    una limpia y saludable polla
    pero mis pies han comenzado
    a decirme cosas
    de sí mismos
    sobre su nueva relación con
    mis manos ojos corazón y pelo

    Algo me está pasando
    te preguntaría si pudiera
    has sentido alguna vez algo parecido
    pero tú ya estás lejos
    está noche que no creo
    que escucharías además
    mi voz se ha visto afectada también

    Algo me está pasando
    no te sorprendas si
    caminando algún día de pronto en este brillante
    sol mediterráneo tú me miras
    de largo y descubres
    una mujer en mi sitio
    o peor
    un extraño de cabello blanco
    escribiendo un poema
    alguien que no puede ya formar palabras
    que está simplemente moviendo sus labios
    tratando
    de decirte algo

     

    EL CONTACTO

    Marquen al hombre con el que estoy.
    El pronto va a perder
    Su mano izquierda, la nariz, las
    bolas y su hermoso bigote.

    La tragedia está por todos lados
    Oh Jerusalem.

    El levanta su taza de té.
    Esperen.
    Entramos al café.
    El levanta su taza de té.
    Nos sentamos juntos.
    El levanta su taza de té.
    Ahora.

    Asiento.

    ¡Caras!

    Sus ojos, cruzados,
    Caen lentamente de su cabeza.

     

    SEMILLAS

     

    PARA CHRISTI

    Intercambio nerviosas miradas
    con el hombre que le vende
    semillas de sandía a mi hija.

    La sombra de un pájaro pasa
    sobre nuestras manos.

    El vendedor levanta el látigo &
    se apura tras de su viejo caballo
    rumbo a Beersheba.

    Me ofreciste las semillas que escogí.
    Ya has olvidado al hombre
    el caballo
    las sandías mismas &
    algo invisible fue la sombra
    entre el vendedor & mí mismo.

    Acepto tu don aquí
    sobre el camino seco.
    Alargo la mano para recibir
    tu bendición.

     

    EL HOMBRE DE AFUERA

    Hubo siempre el adentro y
    el afuera. Adentro, mi mujer,
    mi hijo e hijas, ríos
    de conversación, libros, suavidad
    y cariño.

    Pero entonces una noche afuera
    de la ventana del cuarto alguien--
    algo, respiraba, se arrastraba.
    Desperté a mi mujer y aterrorizado
    temble en sus brazos hasta la mañana.

    ¡Ese espacio fuera de la ventana
    de mi cuarto! Las pocas flores que crecen
    ahí pisoteadas, las colillas
    de Camel aplastadas.
    No estoy imaginando cosas.

    La noche siguiente y la siguiente
    ocurrió, y desperté a mi mujer
    y otra vez ella me consoló y
    otra vez frotó mi pierna entumida
    por el miedo y me tomó en sus brazos.

    Pero entonces yo comencé a demandar más
    y más de mi mujer. Con pena ella
    revisaba el piso del cuarto de arriba a abajo,
    yo la dirigía como a una carretilla cargada,
    el conductor y su carrito.

    Finalmente, esta noche, toco a mi mujer despacio
    y ella se incorpora ansiosa
    y preparada. Las luces prendidas, desnudos, nos sentamos
    frente a la cómoda y miramos frenéticos
    el cristal. Tras de nosotros dos labios,
    el reflejo de un cigarrillo encendido.

     

    MIEDO

    Miedo de ver una patrulla policial detenerse frente a la casa. 
    Miedo de quedarme dormido durante la noche. 
    Miedo de no poder dormir. 
    Miedo de que el pasado regrese. 
    Miedo de que el presente tome vuelo. 
    Miedo del teléfono que suena en el silencio de la noche muerta. 
    Miedo a las tormentas eléctricas. 
    Miedo de la mujer de servicio que tiene una cicatriz en la mejilla. 
    Miedo a los perros aunque me digan que no muerden. 
    ¡Miedo a la ansiedad! 
    Miedo a tener que identificar el cuerpo de un amigo muerto. 
    Miedo de quedarme sin dinero. 
    Miedo de tener mucho, aunque sea difícil de creer. 
    Miedo a los perfiles psicológicos. 
    Miedo a llegar tarde y de llegar antes que cualquiera. 
    Miedo a ver la escritura de mis hijos en la cubierta de un sobre. 
    Miedo a verlos morir antes que yo, y me sienta culpable. 
    Miedo a tener que vivir con mi madre durante su vejez, y la mía. 
    Miedo a la confusión. 
    Miedo a que este día termine con una nota triste. 
    Miedo a despertarme y ver que te has ido. 
    Miedo a no amar y miedo a no amar demasiado. 
    Miedo a que lo que ame sea letal para aquellos que amo. 
    Miedo a la muerte. 
    Miedo a vivir demasiado tiempo. 
    Miedo a la muerte. 
    Ya dije eso.

     

     

     

    El coche

    El coche con el limpiaparabrisas partido.

    El coche que perdió una biela.

    El coche sin frenos.

    El coche con una junta defectuosa.

    El coche con un agujero en el radiador.

    El coche por el que recogí melocotones

    El coche con cilindros que chirrían

    El coche sin rueda de repuesto

    El coche que cambié por una bicicleta.

    El coche con problemas en la dirección.

    El coche sin asiento de atrás.

    El coche con el asiento delantero lleno de desgarrones.

    El coche que perdía aceite

    El coche con el manguito carcomido.

    El coche que escapó del restaurante sin pagar.

    El coche con las llantas lisas.

    El coche que no tenía calefacción ni refrigeración.

    El coche con la tracción desalineada.

    El coche en el que vomitaron mis niños.

    El coche en el que yo vomité.

    El coche con la bomba de agua rota.

    El coche que tenía la correa de distribución como un colador.

    El coche con la junta principal reventada.

    El coche que abandoné en el arcén.

    El coche que escupía monóxido de carbono.

    El coche con el carburador lleno de grasa.

    El coche que atropelló al perro y no se detuvo.

    El coche con un agujero en el silenciador.

    El coche sin silenciador.

    El coche que averió mi hija.

    El coche con el motor varias veces trucado.

    El coche con los cabes de la batería corroídos.

    El coche que compré con un cheque sin firma.

    Coche de mis noches de insomnio.

    El coche con el termostato atascado

    El coche al que se le incendió el motor.

    El coche sin luces delanteras.

    El coche que tenía roto un cinturón de seguridad.

    El coche con bayetas que nunca se utilizan.

    El coche que abandoné.

    El coche con problemas de transmisión.

    El coche del que me lavé las manos.

    El coche que golpeé con un martillo.

    El coche al que nunca le apareció la documentación.

    El coche que pasó de mano en mano.

     

    +

    +

    Dormir

    Durmió sobre sus manos.

    Sobre una piedra.

    Sobre sus pies.

    Sobre pies ajenos.

    Durmió en autobuses, trenes, aviones.

    Durmió de guardia.

    Durmió en el arcén.

    Durmió sobre un saco de manzanas.

    Durmió en un servicio público.

    En un henal.

    En el Super Dome.

    Durmió en un Jaguar y en la parte trasera de una furgoneta.

    Durmió en teatros.

    En la cárcel.

    En barcos.

    Durmió en chozas y una vez en un castillo.

    Durmió bajo la lluvia.

    Con amapolas por el sol durmió.

    En la parte de atrás de un caballo.

    Durmió en sillas, iglesias, en hoteles de lujo.

    Durmió bajo techos extraños toda su vida.

    Ahora duerme bajo tierra.

    Duerme y duerme.

    Como un antiguo rey.

     

    SANGRE

     

    Éramos cinco a la mesa de juego

    sin contar al croupier

    y su ayudante. El hombre

    de junto a mí tenía los dados

    en la mano.

    Se sopló los dedos, dijo:

    ¡Vamos, pequeños! Y se inclinó

    sobre la mesa para tirar.

    En ese momento, una sangre roja brotó

    de su nariz, salpicando

    el verde paño de fieltro. Soltó

    los dados. Se echó hacia atrás pasmado.

    Y luego aterrorizado cuando la sangre

    corrió por su camisa abajo. ¡Dios mío!

    ¿qué me está pasando?

    gritó. Se agarró a mi brazo.

    Oí funcionar los motores de la Muerte.

    Pero en aquella época yo era joven,

    y estaba borracho, y quería jugar.

    No tenía por qué escuchar.

    Así que me largué. No me volví ni siquiera,

    ni encontré esto dentro de mi cabeza, hasta hoy.

     

     

     

     

     

    LA CAÑA DE PESCAR DEL AHOGADO

     

    Al principio no la quería usar.

    Luego pensé, no, me revelará

    secretos y me dará suerte

    que es lo que entonces necesitaba.

    Además, me la dejó a mí

    para que la usase cuando fue a bañarse aquella vez.

    Inmediatamente después, conocí a dos mujeres.

    Una adoraba la ópera y la otra

    era una borracha que había pasado un tiempo

    en la cárcel. Ligué con una

    y empecé a beber y a reñir sin parar.

    ¡El modo en que esta mujer podía cantar y seguir bebiendo!

    Fuimos directamente al fondo.

     

     

    BAJO UNA LUZ MARINA CERCA DE SEQUIM, WASHINGTON

     

    Empiezan los verdes campos. Y las altas, blancas

    granjas después de los charcos de la marea,

    y aquellos pequeños cangrejos

    listos para echar a correr, o darse la vuelta, si

    levantábamos la roca debajo de la que vivían. La languidez

    de aquella carretera del campo. Hablando de París,

    nuestro París. Y luego encuentras ese sitio en el libro

    y me lees la vida de Anna Akhmatova allí con Modigliani.

    Sentados en un banco de los jardines de Luxemburgo

    bajo su enorme sombrilla negra

    recitándose a Verlaine el uno al otro. Los dos

    “todavía no alcanzados por el futuro”. Cuando

    allá en el prado vimos

    a un joven desnudo de medio cuerpo para arriba

    y con los pantalones remangados,

    como un antiguo remero. Nos miró sin curiosidad.

    Se quedó allí observándonos indiferente.

    Luego nos dio la espalda y siguió con su trabajo.

    Mientras pasábamos como una hermosa guadaña negra

    por aquel paisaje perfecto.

     

     

    EN BUSCA DE TRABAJO

     

    Siempre he querido trucha de montaña

    de desayuno.

     

    De repente, encuentro un sendero nuevo

    a la cascada.

     

    Empiezo a tener prisa.

    Despierta,

     

    dice mi mujer,

    estás soñando.

     

    Pero cuando intento levantarme,

    la casa se ladea.

     

    ¿Quién está soñando?

    Es mediodía, dice ella.

     

    Mis zapatos nuevos esperan junto a la puerta,

    relucientes.

     

     

    AMENAZA

     

    Hoy una mujer me señaló y dijo algo en hebreo.

    Luego se echó el pelo atrás, tragó saliva

    y desapareció. Cuando volví a casa,

    tembloroso, tres carros estaban junto a la puerta con

    uñas asomando entre las sacas de trigo.

     

     

    DOS MUNDOS

     

    En el aire denso

    con olor a azafrán,

     

    sensual olor a azafrán,

    miro cómo desaparece el cielo limón,

     

    un mar que cambia de azul

    a negro aceituna.

     

    Miro el relámpago que salta desde Asia como

    dormido,

     

    mi amor se agita y respira y

    se vuelve a dormir,

     

    parte de este mundo y sin embargo

    parte de aquél.

     

     

     

    ONDAS DE RADIO

     

    La lluvia ha cesado, y la luna ha salido.

    No entiendo nada de las ondas de radio.

    Pero creo que se transmiten mejor justo

    después de llover, cuando el aire está húmedo.

    En cualquier caso, ahora puedo coger Ottava, si quiero,

    o Toronto. Últimamente, de noche, me sorprendo

    ligeramente interesado por la política canadiense

    y sus asuntos internos. Es verdad. Pero normalmente

    lo que buscaba era sus emisoras con música. Me siento

    aquí en la butaca y escucho, sin tener nada que hacer,

    o pensar. No tengo televisor, y dejé de leer

    los periódicos. De noche pongo la radio.

    Cuando escapé aquí trataba de alejarme

    de todo. Especialmente de la literatura.

    De lo que ella entraña, y de lo que trae a rastras.

    Hay en el alma un deseo de no pensar.

    De estar quieto. Emparejado con éste,

    un deseo de ser estricto, sí, y riguroso.

    Pero el alma también es una afable hija de puta

    no siempre de fiar. Y olvidé eso.

    Escuché cuando dijo: Mejor cantar a lo que se ha ido

    y nunca volverá que a lo que aún sigue

    con nosotros y estará con nosotros mañana. O no.

    Y si no, también está bien.

    Tampoco importa demasiado, dijo, si un hombre nunca canta.

    Esa es la voz que escuché.

    ¿Puede imaginarse que alguien piense cosas así?

    ¡Qué absurdo!

    Pero tengo estas estúpidas ideas de noche

    cuando me siento en la butaca y oigo la radio.

    Entonces, Machado, ¡su poesía!

    Era como un hombrecillo mayor que se vuelve

    a enamorar. Una cosa digna de observar,

    y embarazoso, además.

    Y llevo tu libro a la cama conmigo

    y me duermo con él a mano. Un tren pasó

    en mis sueños una noche y me despertó.

    Y lo primero que pensé, el corazón acelerado

    allí en el dormitorio a oscuras, fue esto:

    Todo es perfecto, Machado está aqui.

    Entonces me volví a dormir.

    Hoy llevé tu libro conmigo cuando salí

    a dar mi paseo. “¡Presta atención!” -decías,

    cuando alguien preguntó qué hacer con su vida.

    Conque miré alrededor y tomé nota de todo.

    Luego me senté al sol, en mi sitio

    de junto al río desde donde puedo ver las montafias.

    Y cerré los ojos y escuché el sonido

    del agua. Luego los abrí y me puse a leer

    «Abel Martín».

    Esta mañana pensé mucho en ti, Machado.

    Y espero, incluso cara a lo que sé de la muerte,

    que recibirás el mensaje que pretendo enviarte.

    Pero está bien aunque tú no lo recibas. Que duermas bien.

    Descansa. Antes o después espero que nos veamos.

    Y entonces yo podré decirte estas cosas directamente.

    ÚLTIMO FRAGMENTO

     

    ¿Y conseguiste lo que

    querías de esta vida?

    Lo conseguí.

    ¿Y qué querías?

    Considerarme amado, sentirme

    amado en la tierra.

     

    March 28

    Poesía Beat (William Carlos Williams)

    DANSE RUSSE
     
    Si cuando mi mujer está durmiendo
    y el bebé y Kathleen
    duermen también
    y el sol es un blanco disco de fuego
    entre brumas sedosas
    arriba de árboles resplandecientes;
    si yo en mi cuarto del norte
    bailo desnudo, grotescamente
    ante mi espejo
    haciendo flamear mi camisa alrededor de mi cabeza
    mientras me canto en voz baja:
    "Estoy solo, solo.
    Nací para ser solitario,
    ¡Estoy mejor así!".
    Y admiro mis brazos, mi cara,
    mis hombros, flancos, nalgas
    contra las cortinas amarillas que han sido bajadas.
     
    ¿Quien se atreverá a decir que no soy
    El genio feliz de mi casa?  

    March 27

    Uno del Salvaje

    Un Valiant

     

     

    Un Valiant del 58

    con una franja blanca dibujada

    por brillantes platinas

    con sus cauchos de banda

    y sus tapas pulidas

    con su trompa de tiburón

    surcando a 60 kilómetros por hora

    y un hombre con el pelo blanco

    en forma de cepillo

    que probablemente sea tu abuelo

    volteándose a verte

    y sonriendo desde su rostro severísimo

    diciendo que falta poco

    mientras tu mareado

    sueñas con el mar.

     

     

     

    Carlos Juric

    March 25

    Poesía Beat (Lawrence Ferlinghetti )

    Cristo se bajó
     
    Cristo se bajo
    de Su Árbol desnudo
    este año
    y huyó a donde
    no hubieran árboles de navidad arrancados

    Cristo se bajó
    De su árbol desnudo
    Y huyó a donde
    No hubiera árboles de navidad dorados
    ni árboles de Navidad plateados
    ni árboles de Navidad de papel de estaño
    ni árboles de Navidad de plástico rosado
    ni árboles de Navidad de oro
    ni árboles de Navidad negros
    ni árboles de Navidad celestes
    adornados con velitas eléctricas de lata
    y tíos pesados y creídos

    Cristo se bajó
    de su Árbol desnudo
    este año
    y huyó a donde
    ningún intrépido vendedor ambulante de Biblias
    recorriera el países
    en un cadillac de dos tonos
    y donde ningún nacimiento de Sears Roebuck
    completo con niño de plástico y pesebre
    llegara por correo certificado
    el niño con entrega inmediata
    y donde los Magos de televisión
    no cantaran alabanzas al Whisky Lord Calvert


    Cristo se bajó
    de su árbol desnudo
    este año
    y huyó a donde
    ningún gordo desconocido y bonachón
    vestido de franela roja
    con barba de mentira
    caminara haciéndose pasar
    por una especie de santo del Polo Norte
    a través del desierto de Belen Pennsylvania
    en un trineo Volkswagen
    arrastrando por renos retozones de Adirondack
    con nombres alemanes
    y cargado de sacos de Humildes Regalos
    de Sacks de la Quinta Avenida
    para el Niño Dios que cada uno se imagina

    Cristo se bajó
    de su árbol desnudo
    este año
    y huyó a donde
    los cantadores de villancicos de Bing Crosby
    no lloriquearan que la Nochebuena es fría
    y los ángeles del radio City
    no patinaran sin alas
    en un país de las maravillas todo nevado
    entrando a un cielo de alegres cascabeles
    diariamente a los 8:30
    con matinés de la Misa del Gallo

    Cristo se bajó
    de su árbol desnudo
    este año
    y se fue a refugiar silenciosamente en
    el vientre de una anónima María otra vez
    donde en la noche oscura
    del alma anónima de cada uno
    el espera otra vez
    una inimaginable
    e imposible
    inmaculada Reconcepción
    la más loca
    de las Segundas Venidas


    Poesía Beat (Philip Lamantia)

    La Condición Diabólica
     
    Como las mujeres que viven al alcance de cada cuerpo
    descienden de las regiones polares
    hacia el círculo de los demonios

    Yo me preparo para ofrecerme a las suaves y rojas serpientes entrelazadas en las cabezas de los brujos

    Entre los negros brazos llegan sobre la ciénega abalanzándose para abrazarme
    y el sol distante en el que habitan los hombres que tienen a su alcance
    prístino los Depravados Ojos
    entre las tumbas y los hechos de los deshuesados mangos
    que trabajaron en el secreto de las torres abandonadas
    a pesar de mi cuerpo fugitivo ausente
    a pesar de los lagartos arrastrados dentro de los altares en que las potencias tienen preparada la vida
    a pesar del antiguo templo Dórico transportado por los amantes del arte
    a pesar del nido de mendigos dementes
    el canto se oye
    y las palabras del canto están escritas en los oceánicos jardines
    Los límpidos muros han cantado adiós
    Nosotros hemos entrado en la ciudad donde el maestro muerto habla de catacumbas y la cornuda bruja del África
    El sortilegio prosigue en las calles y en el cielo
    Hemos ascendido hasta el ilimitado cosmos de la arquitectura
    Nos hemos arrastrado de espaldas hasta los enormes corazones
    aquel salto sobre la nieve hacia la subida a nuestros cuerpos
    Llega mi ritual cera y círculos
    mi rosa escupida de sangre

    Cuando el día es iluminado por nuestros mágicos candiles
    y las horas aúllan sus sádicas canciones y succionan con ahínco
    en la noche cuando los gatos invaden nuestros cráneos
    entonces sabremos que los destructores han surgido
    en el mundo para observar nacer el cataclismo
    como la ola de fuego final se derrama de sus corazones
    De Selected Poems

    Poesía Beat (Gregory Corso)

    Yo obsequié

    Obsequié el firmamento
    junto a las estrellas los planetas las lunas
    y también las nubes y los vientos del clima
    las formaciones de aviones, la migración de las aves...
    “¡De ningún modo!”, aullaron los árboles,
    “¡Los pájaros cuando no vuelan son nuestros, no los puedes obsequiar!”
    Así que obsequié los árboles
    y el terreno que ellos habitan
    y todas aquellas cosas que crecen y se arrastran sobre él
    “¡Un momento!”, marearon los mares,
    “¡Las costas, las playas son nuestras, los árboles para los barcos
                para los astilleros, nuestros!, ¡no los puedes obsequiar!”
    Por lo tanto obsequié los mares todas las cosas que los nadan los navegan...
    “De ningún modo”, tronaron los dioses,
    “¡Todo lo que has obsequiado nos pertenece! ¡Nosotros lo creamos!
    ¡Incluso creamos a aquéllos como tu!”
    Entonces fue cuando obsequié a los dioses.

     

    Poetas Venezolanos (Eugenio Montejo)

    EL ESCLAVO

    Ser el esclavo que perdió su cuerpo
    para que lo habiten las palabras.
    Llevar por huesos flautas inocentes
    que alguien toca de lejos
    o tal vez nadie. (Sólo es real el soplo
    y la ansiedad por descifrarlo.)

    Ser el esclavo cuando todos duermen
    y lo hostiga el claror incisivo
    de su hermana, la lámpara.
    Siempre en terror de estar en vela
    frente a los astros
    sin que pueda mentir cuando despierten,
    aunque diluvie el mundo
    y la noche ensombrezca la página.

    Ser el esclavo, el paria, el alquimista
    de malditos metales
    y trasmutar su tedio en ágatas.
    en oro el barro humano.
    para que no lo arrojen a los perros
    al entregar el parte.

     ESCRITURA

    Alguna vez escribiré con piedras,
    midiendo cada una de mis frases
    por su peso, volumen, movimiento.
    Estoy cansado de palabras.

    No más lápiz: andamios, teodolitos,
    la desnudez solar del sentimiento
    tatuando en lo profundo de las rocas
    su música secreta.

    Dibujaré con líneas de guijarros
    mi nombre, la historia de mi casa
    y la memoria de aquel río
    que va pasando siempre y se demora
    entre mis venas como sabio arquitecto.

    Con piedra viva escribiré mi canto
    en arcos, puentes, dólmenes, columnas,
    frente a la soledad del horizonte,
    como un mapa que se abra ante los ojos
    de los viajeros que no regresan nunca.

     LA POESÍA

    La poesía cruza la tierra sola,
    apoya su voz en el dolor del mundo
    y nada pide
    ni siquiera palabras.

    Llega de lejos y sin hora, nunca avisa;
    tiene la llave de la puerta.
    Al entrar siempre se detiene a mirarnos.
    Después abre su mano y nos entrega
    una flor o un guijarro, algo secreto,
    pero tan intenso que el corazón palpita
    demasiado veloz. Y despertamos.

    March 23

    Poetas Venezolanos (Juan Sanchez Pelaez)

    AL ARRANCARME DE RAÍZ A LA NADA...

    Al arrancarme de raíz a la nada
    Mi madre vio, ¿qué?, no me acuerdo.
    Yo salía del frío, de lo incomunicable.

    Una mañana descubrí mi sexo, mis costados quemantes,
              mis ráfagas de imposible primavera.

    A la sombra del árbol
              de mi gran nostalgia ya comenzarían a devorarme,
              ya comenzarían.

    Sabedlo tú, Ondina ondulante del mar y alga efímera
              de la tierra.
    Un hombre alto fue al cementerio
    Espantó a un perro que ladraba
    Su camisa de fuerza lo estrangulaba
    Cayó estrangulado.

    Y yo he revelado su destino a todos mis amigos
    A los que conozco sin saludar, a los que saludo
              sin conocer.

    Yo di muerte al estrangulado
    A pesar de sus signos de indeleble fatiga.

    Yo frisaba cinco años de vida
    ¿Me engendró una cigarra en el verano?

              Era un día maldito.
              Mi madre no logró reconocerme.
     

     

    February 25

    El Juego en que andamos

    El juego en que andamos

    Si me dieran a elegir, yo elegiría
    esta salud de saber que estamos muy enfermos, 
    esta dicha de andar tan infelices.
    Si me dieran a elegir, yo elegiría 
    esta inocencia de no ser un inocente,
    esta pureza en que ando por impuro.
    Si me dieran a elegir, yo elegiría 
    este amor con que odio, 
    esta esperanza que come panes desesperados.
    Aquí pasa, señores, 
    que me juego la muerte. 
    Juan Gelman


    February 23

    Mario Santiago Papasquiaro

    AULLIDO DE CISNE

    Atorado en los pasillos del Hotel Esfinge
    El hombre es 1 ser temporal
    & contingente / lanzado entre 2 nadas
    Amarrado a su propia percepción
    Floreado de azar entre luna & nalga
    Cosido al garfio de su espíritu
    & goteando cuerpo a lo largo & a lo ancho
    de los infinitos campos de concentración
                           Cenit & Nadir
                           : tal es su signo :
      / la horca labrada en su molleja /
    El gesto calcinado vomita aún fulgor
    El hombre es 1 rey moral aunque astringente
    Mariposa de Extranja
    Murciélago que rompe el saco
    que transporta su asfixiada concepción
    Nació como de la gota el cielo
    & como del hueso el axial dolor
    Abismo de herradura entre montañas
    Constelación-festín de hormigas rojas
    Beso sin alas donde muere el río
    El hombre es 1 ser celestial amuñonado
    Sintaxis estrellada
    Albedrío del corazón
    / que a tamtams se desboca & se detiene
    subrayándole los párpados al vértigo
    ahogando en semen al fantasma de toda explicación /

    February 15

    Desmayarse, atreverse…

    Una pequeña joya para compartir con los amigos

     

     

     

    Desmayarse, atreverse…

    Desmayarse, atreverse, estar furioso,
    áspero, tierno, liberal, esquivo,
    alentado, mortal, difunto, vivo,
    leal, traidor, cobarde y animoso;
    
    no hallar fuera del bien centro y reposo,
    mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
    enojado, valiente, fugitivo,
    satisfecho ofendido receloso;
    
    huir el rostro al claro desengaño,
    beber veneno por licor suave,
    olvidar el provecho, amar el daño;
    
    creer que el cielo en un infierno cabe,
    dar la vida y el alma a un desengaño,
    esto es amor: quien lo probó lo sabe.

    Lope de vega

    Quienes

    ¿Quiénes fueron?

    Los que quemaron su noche

    detrás de las barras de oscurísimos bares

    embrutecidos por el alcohol y otros tópicos candentes

    y también en 12 horas en turno partido

    sin días libres, ni vacaciones, ni casi nada.

     

    ¿Quienes fueron?

    Los que viajaron dormidos 14 horas de ida

    sobre el volante de inmensos dinosaurios

    y en mitad de la vuelta quedaron rendidos

    a un lado de la cuneta

    en forma de casitas miniatura

    con cruces de hierro, velones blancos y flores marchitas.

     

    ¿Quiénes fueron?

    Los que vigilaron en turnos de 24 horas

    fábricas infectas, burdeles, palacios y escuelas

    y hoy tienen un insomnio perenne

    y balas en el cuerpo y cicatrices.

     

    ¿Quiénes fueron?

    Los que vendieron ollas, puertas blindadas,

    seguros de vida, antenas parabólicas,

    perfumes de contrabando y bisutería

    con una histérica sonrisa de postal

    y el secreto encanto de la desesperación.

     

    ¿Quienes fueron?

    los que perdieron la única libertad que les quedaba

    por mas de una razón

    y hoy se pudren en cárceles de inframundo

    condenados a cadenas imposibles

    jugando un mano a mano

    a diario con la muerte

     

    ¿Quiénes fueron?

    Los que perdieron sus espaldas

    en los puertos, en mercados,

    en los más clandestinos almacenes,

    con sacos de 42 kilos

    que hoy con sesenta ruedas bajo el sol

    pesan mucho más,

    cuando hay que salir a extender la mano

    a una ciudad que pasa en automóviles de lujo

    y apenas los ve sube los vidrios.

     

    ¿Quienes fueron?

    Los que nunca llegaron a ser

    y se consumieron

    en los infiernos del crack y el pegamento

    bajo los puentes, entre las cloacas

    en la más absoluta demencia contrastada

    con ocho años más o menos

    del mismo abandono y las mismas culpas

    que no los dejaran cumplir los 21.

     

    ¿Quiénes fueron?

    los desdichados en sentirse llamados

    a nombrar el mundo

    cuando se sabe que aquí y en todas partes

    el arte es

    morirse de frío.

     

    ¿Quiénes podían ser?

    sino mis hermanos

    que no escriben versos

    pero sangran y sudan en prosa

    y son la luz de la tierra

    y andan a oscuras

    contra mareas de promesas

    buenas intenciones, correctas misericordias

    declaraciones de principios

    ONGs y cumbres Presidenciales.

     

    ¿Quienes podían ser?

     

     

    Carlos Juric

     Enero 2007

     

     

    January 23

    El regreso

    Ya estoy de vuelta desde la Ciudad del eterno verano  al invierno Madrileño que se había retardado pero que esta mañana ya solto la primera nevada, trancó carreteras, etc, la nieve solo es buena para los turistas, como si fuera poco el frio imaginen la nostalgia de tantos personajes entrañables, pero no es cuestión de hundirse ya se sabe que es cuestión de continuar el circo y sus funciones, hasta que la vida nos de otro recodo donde rendir cuenta de algunas botellas, mientras hablamos de nuevos y viejos poetas, escuchando a Charly, a Fito, a Los Prisioneros y a cualquier otro que nos haga sentirnos como en esos tiempos que fuimos hermosos y libres de verdad, desde aqui doy las gracias a todos y todas por bienvenirme y por los momentos de alegría que me brindaron.
     
    Un abrazo para todos
     
     
    Carlos Juric